Situado en calle Niño de Guevara. En pleno centro de la ciudad. Entre galerías de arte y restaurantes exóticos, junto a calle Granada. Posee una carta hermética e inmóvil pero curiosa. Fue uno de los primeros locales malagueños conocidos como sitio de comida moderna asequible a casi todos los bolsillos. Lo que me resulta más atractivo de este lugar es su oferta gastronómica fuera de carta, sus menús del día y sus sugerencias informadas en paneles de pizarra que recorren las paredes del restaurante. Con precios muy buenos y con productos de calidad nos ofrecen una de las mejores variedades de ensaladas. Cantidad abundante, calidad exquisita, diseño cuidado en cuanto a sus platos. Trato impersonal, a veces un tanto desacertado en lo referente al servicio. La relación calidad precio es buena.
El precio medio por persona es de 20€
En el baño: le pongo un 3 sobre 10. la higiene está súper descuidada. Odio hacer caca en el Clandestino.